La política de apertura al comercio internacional, aplicada por Chile a comienzos de los años ‘80, transformó profundamente la naturaleza y la organización del sector primario chileno. El país latinoamericano ha consolidado, en estas últimas décadas, su posición económica internacional mediante la drástica reducción de las barreras tarifarias necesarias para promover un modelo de desarrollo fuertemente ligado a las exportaciones (export led growth). El importante crecimiento económico registrado en el sector primario ha sido de todos modos prerrogativa de las medianas y grandes empresas agro-zootécnicas y forestales chilenas. Se muestra controvertido, en cambio, el impacto de la misma sobre la PAC, la que contribuye a la formación del PIB agrícola en un 25% de su valor, genera ocupación a favor del 6,2% de la población económicamente activa del país y representa un trazo distintivo e importante de la economía rural chilena (Gobierno de Chile, 2007). Para reducir la divergencia entre las empresas agrícolas económicamente débiles y empresas agrícolas de mayor rentabilidad, la política agrícola chilena prevé, entre sus estrategias de acción: 1. promover acciones que busquen insertar a la pequeña agricultura campesina en los mercados agroalimentarias nacionales e internacionales; 2. dar impulso público-privado al desarrollo dirigido a la exportación, favoreciendo la inserción en el sector de la pequeña agricultura campesina. Si tales son los objetivos políticos parece oportuno preguntarse, al fin de delinear una clara estrategia de desarrollo a favor del sector, cuáles son los factores limitantes del desarrollo de la pequeña agricultura campesina y su activa participación en el sistema de los intercambios sea internos como internacionales, en los cuales las medianas y grandes empresas agrícolas juegan, en cambio, un rol fundamental.
De la nueva ruralidad al desarrollo territorial: una propuesta metodológica para la pequeña agricultura campesina del Maule
PISANI, ELENA
2010
Abstract
La política de apertura al comercio internacional, aplicada por Chile a comienzos de los años ‘80, transformó profundamente la naturaleza y la organización del sector primario chileno. El país latinoamericano ha consolidado, en estas últimas décadas, su posición económica internacional mediante la drástica reducción de las barreras tarifarias necesarias para promover un modelo de desarrollo fuertemente ligado a las exportaciones (export led growth). El importante crecimiento económico registrado en el sector primario ha sido de todos modos prerrogativa de las medianas y grandes empresas agro-zootécnicas y forestales chilenas. Se muestra controvertido, en cambio, el impacto de la misma sobre la PAC, la que contribuye a la formación del PIB agrícola en un 25% de su valor, genera ocupación a favor del 6,2% de la población económicamente activa del país y representa un trazo distintivo e importante de la economía rural chilena (Gobierno de Chile, 2007). Para reducir la divergencia entre las empresas agrícolas económicamente débiles y empresas agrícolas de mayor rentabilidad, la política agrícola chilena prevé, entre sus estrategias de acción: 1. promover acciones que busquen insertar a la pequeña agricultura campesina en los mercados agroalimentarias nacionales e internacionales; 2. dar impulso público-privado al desarrollo dirigido a la exportación, favoreciendo la inserción en el sector de la pequeña agricultura campesina. Si tales son los objetivos políticos parece oportuno preguntarse, al fin de delinear una clara estrategia de desarrollo a favor del sector, cuáles son los factores limitantes del desarrollo de la pequeña agricultura campesina y su activa participación en el sistema de los intercambios sea internos como internacionales, en los cuales las medianas y grandes empresas agrícolas juegan, en cambio, un rol fundamental.Pubblicazioni consigliate
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